El Mobile World Congress no es solo una feria tecnológica de referencia: es un fenómeno económico y estratégico que ha transformado Barcelona en las últimas dos décadas. “Seguramente Barcelona no sería lo que es sin el MWC, pero el congreso tampoco sería lo que es sin Barcelona; ambos se retroalimentan”, afirma Jordi Arrufí, responsable del área de Talento Digital de la MWCapital.
Desde su llegada hace 20 años, en 2006, el Mobile ha generado 6.900 millones de euros de impacto económico acumulado y 173.000 empleos parciales. Solo la edición de 2025 aportó 561 millones de euros y 13.000 puestos de trabajo temporales. Pero más allá de los números, el congreso ha consolidado a Barcelona como un hub digital europeo, con más de 129.000 profesionales TIC, 203 hubs tecnológicos y un crecimiento del sector sin precedentes.
Pero, ¿quién impulsa realmente este engranaje global?
GSMA: la fuerza que impulsa el Mobile
La entidad detrás del impulso del MWC es la GSMA (Groupe Speciale Mobile Association). Esta asociación, con sede en Londres, agrupa casi 1.000 operadores móviles y cientos de empresas del ecosistema digital con el objetivo de promover la innovación y reducir desigualdades en el sector de la telefonía móvil.
Sus orígenes se remontan a 1982, cuando el Groupe Speciale Mobile (GSM) fue creado por la Confederación Europea de Correos y Telecomunicaciones (CEPT) para diseñar una tecnología móvil paneuropea. Sin embargo, no es hasta 1995 que nace formalmente la GSMA como GSM MoU (Memorandum of Understanding) Association, con el fin de facilitar la cooperación internacional, garantizar estándares comunes e impulsar la innovación en telefonía móvil.
¿Y el Mobile World Congress? Sus orígenes se remontan a 1987 en Bruselas, con la conferencia “Pan Europe Digital Cellular Radio”. Durante los años siguientes, el congreso fue itinerante, pasando por ciudades como Roma, Niza, Lisboa, Atenas, Berlín o Madrid, hasta consolidarse en Cannes en 1996, ciudad en la que se consolidó y evolucionó desde los 2.000 asistentes a más de 24.000. Finalmente, en 2006 dio el salto definitivo a Barcelona, donde se ha convertido en un referente mundial del sector tecnológico.
Las caras visibles
La figura más emblemática del Mobile es John Hoffman, CEO de GSMA Ltd desde 2007 y principal artífice de la relación con Barcelona. Hoffman ha defendido reiteradamente que la ciudad es la sede ideal del congreso y ha subrayado la solidez de la relación entre ciudad y congreso. En el ámbito ejecutivo, la GSMA inicia una nueva etapa con Vivek Badrinath como director general, que toma el relevo de Mats Granryd. Con experiencia previa como CEO de Vantage Towers, Badrinath entoma el reto de continuar evolucionando la entidad.
Durante muchos años, una de las voces relevantes dentro de la GSMA ha sido la del español José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica hasta principios de 2025, y presidente ejecutivo de la GSMA, cargo al que accedió en 2022, convirtiéndose en el primer directivo de una compañía española en asumir la presidencia en la historia de la asociación. Sin embargo, con su salida de Telefónica (ahora dirigida por Marc Murtra), la presidencia del consejo de la GSMA ha quedado en manos de Gopal Vittal, CEO de Bharti Airtel Group.

Otra de las caras más conocidas dentro de la GSMA es Lara Dewar, directora de marketing de la GSMA, responsable de la estrategia global de comunicación del congreso y una de las caras ya habituales en presentaciones institucionales.
MWCapital: garantizar el legado más allá de cuatro días
Si la GSMA es el motor global, la Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) es la estructura que asegura que el Mobile deje una huella permanente en la ciudad, más allá de los cuatro días de congreso tecnológico.
Creada en 2012 por la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, el Ministerio de Industria, la Fira de Barcelona y la GSMA, la fundación público-privada impulsa proyectos para consolidar Barcelona como capital digital durante todo el año. No se trata solo de acoger un congreso, sino de construir un ecosistema estable: atracción de talento, promoción de competencias digitales e impulso a la innovación empresarial, a través de programas como The Collider, centrado en la transferencia de tecnología de aulas y centros de investigación a la empresa, con 25 proyectos incubados y 13 spin-offs activas.

Entre otras iniciativas, la MWCapital —dirigida desde julio de 2022 por Francesc Fajula, uno de los pioneros de la industria digital, y específicamente del e-commerce, en España—, es la organizadora del Talent Arena, el evento centrado en talento digital, y el 4YFN.
4YFN: la casa de las startups
Llamado a veces el ‘hermano pequeño’ del Mobile, el 4YFN (Four Years From Now) tiene el objetivo de conectar empresas emergentes con posibles inversores interesados. De hecho, el 4YFN nació para cubrir una necesidad clara: emprendedores e inversores acudían al Mobile sin un espacio específico donde conectar de manera eficiente.

Con el tiempo, el evento se ha consagrado como una cita imprescindible dentro del salón, que se estima que reúna a 20.000 asistentes y más de 1.000 inversores. Su director, Pere Duran, ha consolidado el evento como una de las principales citas internacionales de emprendimiento tecnológico.
Pero… ¿y quién visita el Mobile?
Ahora que ya sabemos quién impulsa y da forma al Mobile World Congress, cabe preguntarse quiénes son los protagonistas que llenan los pasillos del congreso y le dan vida: los asistentes. Se trata de un público eminentemente profesional, formado por más de 100.000 personas de más de 200 países cada año, con especial presencia de europeos y asiáticos.
Directivos de grandes corporaciones, operadores de telecomunicaciones, startups, inversores, ingenieros y responsables de innovación conforman un público altamente cualificado y con capacidad de decisión. Los precios de las entradas —que oscilan entre 989 y 5.499 euros según la modalidad— refuerzan su perfil exclusivo.
Una relación estratégica hasta 2030 (y más allá)
¿Se quedará el Mobile para siempre en Barcelona? De momento, la capital catalana y el Mobile mantienen un compromiso formal hasta 2030, un horizonte que aporta estabilidad institucional. El acuerdo, firmado en julio de 2022 entre GSMA, Fira de Barcelona, el Ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno central, establece esta fecha como horizonte formal, aunque incluye un mecanismo de renovación anual si todas las partes están de acuerdo.

Tanto GSMA como las instituciones locales han dejado claro que la intención es continuar la relación más allá de 2030 si el modelo sigue funcionando. Sobre todo con ambiciosos proyectos en la ciudad, como la ampliación del futuro Hall 0, que permitirá ganar 60.000 nuevos metros cuadrados en el recinto ferial de Gran Vía y con el que la ciudad se consagrará como una de las grandes ciudades feriales del mundo.
Todo apunta, por tanto, a que esta alianza todavía tiene un largo recorrido por delante, más allá de cualquier fecha concreta. Como dice Jordi Arrufí, “el congreso y la ciudad se retroalimentan”. Y es que en los 20 años de relación mutua, Barcelona ha visto crecer al congreso y el MWC ha visto cómo el sector digital se expandía rápidamente por la ciudad. “Hace veinte años no observábamos una gran base tecnológica en la ciudad, pero, a gran velocidad, el talento digital ha florecido”, recordaba este jueves John Hoffman, CEO de la GSMA, durante la inauguración del Polo de Talento Digital de Barcelona, uno de los actos que estos días se celebran en la ciudad aprovechando la tracción del congreso.

Un acto durante el que la quinta teniente de alcaldía, Raquel Gil, celebraba también el impacto del congreso en la ciudad: “No queríamos conformarnos con que nuestros jóvenes sirvieran cafés en el congreso tecnológico; queríamos que fueran protagonistas”, rememoraba Gil. Un reto que se ha logrado con creces: Barcelona ya cuenta con 129.608 profesionales digitales, lo que supone la incorporación de cerca de 62.000 nuevos especialistas TIC desde 2018.
Desde los directivos que impulsan la GSMA hasta los emprendedores del 4YFN, pasando por los responsables de MWCapital y los miles de profesionales que llenan los pabellones, todos contribuyen a que el congreso no sea solo una feria tecnológica, sino un motor que transforma la ciudad y proyecta su ecosistema globalmente.
